200 x 380 cm
Óleo sobre lienzo.
2019
No disponible
«En esta pieza de dimensiones monumentales, José Luis Birigay explora los límites de la abstracción expresionista. La obra se articula mediante una coreografía de trazos en óleo, grafito y carboncillo, donde la materialidad del medio cobra un protagonismo absoluto.

La tensión entre las masas oscuras y el vacío del blanco genera una profundidad tridimensional que desafía la superficie plana del lienzo. La influencia musical de los grandes maestros clásicos se traduce aquí en una estructura visual de contrastes: potencia y sutileza, orden y caos. Una pieza clave en la producción reciente del artista, que redefine cualquier entorno arquitectónico mediante su escala y energía.»








