Birigay | Desarrollo de dos obras diferentes

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Desarrollo de dos obras diferentes

8 enero, 2014
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Comenzamos el nuevo año con fuerza; este martes 7 de enero la normalidad ha vuelto a nuestras clases tras el medio parón navideño. Y llega lleno de nuevas obras; quizás haya sido la casualidad, pero ayer comenzamos a «manchar» e idear varios cuadros nuevos; por lo general sólo a comienzos de curso, en octubre, coincide que los alumnos inician obras. Pero nos viene fenomenal para poder iniciar y mostraros, en tiempo casi real el desarrollo y reflexiones acerca de una obra en concreto.

He elegido dos cuadros de dos alumnos diferentes: uno de Casi Martínez, del grupo de la mañana, y otro de Rubén Amelibia, del de la tarde. Los dos representan la polaridad que intenté explicar a mis alumnos en las clases de ayer: la importancia del tema a la hora de pintar un buen cuadro.

Casi ha escogido una fotografía realizada por ella de una pared del patio de su casa en la que se ven unas flores pequeñas de tonos azulados y malvas que forman una especie de enredadera. Otro día colgaré la foto original. Se trata de un motivo, a mi parecer, muy complicado para conseguir hacer finalmente una obra que responda a la calidad esperada. Comentábamos, que bueno…que si nos ceñimos a la mera representación de la imagen y no nos complicamos más, haremos un «cuadrito», uno más; pero no queremos eso, y ese es el motivo por el que aun a costa de no conseguir resultados positivos, vamos a arriesgar. Para empezar Casi ha elegido un lienzo  3D de 80 x 40 cm. de modo que le va a permitir dar a la composición final un ritmo vertical. Tenemos que conseguir movimiento como sea. Tras una primera mancha este es el resultado; Casi ha aplicado grises azulados en el fondo para empezar a representar la pared blanca mediante brochas y espátula y en fresco empieza a insinuar la colocación de los grupos de flores. La posición de estos grupos condicionan la composición y el dinamismo del cuadro.

Rubén ha escogido una fotografía de un bosque; creo que la ha secado de internet, no estoy seguro. En este caso el resultado lo tengo mucho más claro, ya que el motivo creo que tiene muchas más posibilidades que el de Casi y, ¡ojo! que no es cuestión del artista, sino insisto, del modelo y del nivel que nos exigimos. Fijaros, en el bosque de Rubén vamos a tener varios puntos a favor: en primer lugar, varios planos de profundidad con una solución plástica que desde el comienzo podemos tener más o menos clara; dejaremos los planos más alejados con menos pintura transparentando el color original del lienzo e iremos empastando los troncos conforme se encuentren más cercanos al espectador. En segundo lugar ya tenemos claro que vamos a utilizar unos empastes que van a servir para dar a la obra mayor riqueza plástica ya que Rubén va a mezclar pigmentos naturales con cera virgen, aceite de linaza y barniz dammar, con lo que se va a fabricar él la consistencia de sus propios óleos, pudiendo aplicar gruesos empastes, muy maleables, para los troncos de primer plano. Y en tercer lugar, los colores; en esta obra se van a usar colores que tienen una gran aceptación, la gama fría de los azules y malvas que posiblemente romperemos con algún rojo más anaranjado…ya veremos. De momento aquí os pongo la foto del trabajo de ayer en la que Rubén comenzó a dar forma a la composición con unas manchas muy diluidas aplicadas con brochas y manipuladas con trapos de algodón…¡ah, y el lienzo tiene un tamaño de 100 x 100 cm.

Como veis son dos temas que se inspiran de una realidad cotidiana; unas flores y un bosque, pero son muy diferentes y desde el principio creo que uno nos va a dar más quebraderos de cabeza y aunque asuma más riesgo, Casi finalmente hará una gran obra.

Continuará…