Birigay | Talla de Cristo del Monasterio de Ntra. Sra. de Vico de Arnedo

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INTERVENCIONES

Talla de Cristo del Monasterio de Ntra. Sra. de Vico de Arnedo


Categoría

ESCULTURA

Tipología

Tallas

Localización

Monasterio de Ntra. Señora de Vico (Arnedo)
Arnedo, La Rioja

Época

Siglo XVI

Estilo

Renacentista

Autoría

Anónimo

Medidas

Cristo: 56 x 46 cm. Cruz: 80 x 51,5 cm.

Promotor / Cliente / Patrocinador

Monasterio de Vico

Año de restauración

2003

Se trata de un cristo crucificado de gran calidad, realizado en madera tallada y policromada, de finales del s. XVI principios del XVII. Se caracteriza por ser interpretado en clave clasicista en cuanto al estudio anatómico pero a su vez se evidencian rasgos de dramatismo, dentro de cierta serenidad, más propio de los crucificados del renacimiento que de los agitados barrocos.
Cristo, a punto de morir, todavía no ha cerrado los ojos definitivamente, ya pasado el momento del tormento y de la expiración.
Su cuerpo, modelado minuciosamente cada músculo, conserva los dramáticos signos de su sufrimiento al permanecer todavía hinchados como se puede observar en el torso. Como es habitual presenta las llagas y laceraciones en rodillas, manos y la lanzada del costado con sus regueros de sangre y el rostro se cubre de moratones. De la imposición de la corona de espinas se exhiben los hilillos de sangre en la frente provocados por las heridas.
Se clava a la cruz con tres clavos de hierro de punta de diamante, dos en ambas manos y el tercero en los pies que se disponen superpuestos.
La cruz es igual que la descrita para el otro crucificado restaurado, de tipo leñoso y cilíndrica pero no desmontable en dos piezas.
El paño de pureza, bastante plegado, se ciñe a cuerpo con una cuerda y el extremo cae con movimiento como agitado por el viento.
La posición del cuerpo ha perdido la verticalidad tradicional apareciendo el característico balanceo de piernas que ya se hace en el s. XVI; la posición contraria de la cabeza, que cae sobre el pecho, potencia la dramatización configurando un juego contrario de tensiones, en una especie de “S”. Los torneados brazos en los que además de la minuciosa descripción muscular se pueden observarlas venas y tendones, se colocan casi horizontales al travesaño de la cruz evitando la posición más perpendicular.
Los hombros no tienen todavía la dislocación de los barrocos sino que permanecen en un mismo eje horizontal.
El pelo está más modelado, ondulado , casi parece que adopte un “peinado”; se divide en dos mitades pero no aparece tan pegado a la cabeza se le da más volumen. La barba es corta puntiaguda y ondulada.
La policromía de las carnaciones contribuye a potenciar el patetismo al ser de un color blanquecino combinando zonas del cuerpo en tonos azulados como cara, rodillas, pecho, evidenciando falta de riego sanguíneo o los hematomas provocados por los golpes.
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