Birigay | San Millán recupera el caballo robado

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INTERVENCIONES

San Millán recupera el caballo robado


Categoría

Pintura

Tipología

Grandes lienzos

Localización

Monasterio de San Millán de la Cogolla
San Millán de la Cogolla, La Rioja

Época

S. XVII

Estilo

Barroco

Autoría

Pedro Ruiz de Salazar

Medidas

378,5 x 194,9 cm.

Promotor / Cliente / Patrocinador

Gobierno de La Rioja/Monasterio de San Millán

Año de restauración

2004

La obra hace referencia a un episodio de la obra “Vida y Milagros de San Millán”. La primera biografía del Santo la escribió San Braulio, obispo de Zaragoza en 638. San Millán nació el año 473 en Berceo, pueblo de tradiciones romanas y cristianas. Con veinte años, curtido por el aire de la tierra y por las soledades de su vida de pastor, sintió la llamada de Dios a la vida eremítica y se fue a los riscos de Bilibio, donde moraba un anacoreta llamado Felices, famoso en toda la comarca por sus virtudes, a pedirle que le instruyera en el camino de la santidad. De vuelta a su pueblo, Millán vivió como anacoreta en los montes Distercios durante cuarenta años.

 

El obispo de Tarazona, al que le había llegado la fama de las virtudes de Millán, lo ordenó sacerdote y le nombró párroco de Berceo. Entre su gente sembró generosamente, con su apostolado, todo lo que había aprendido en el silencio de las montañas.

 

Por la presión y las críticas de algunos clérigos tuvo que dejar la parroquia y se retiró a las cuevas de Suso donde, tras una vida de gracia y rodeado de discípulos, murió en 574, a los ciento un año.

 

La escena representada en el cuadro muestra el momento en que dos ladrones Sempronio y Toribio devuelven el caballo a los pocos días de haberlo robado muy arrepentidos y completamente ciegos a su dueño, San Millán.

 

Este lienzo, junto con sus compañeros que aun hoy perduran (uno ha desaparecido por completo); “Los demonios prendiendo fuego al lecho de San Millán” , “San Millán recupera el caballo robado”  y  otro de similar tamaño que se encuentra en un estado de conservación lamentable, han sido colgados en diferentes zonas del Monasterio: En principio estuvo colocado en los brazos del crucero de la Iglesia para después ser colocado en la escalera principal. Cuando  personal de este Estudio de Restauración los recogió para trasladarlos para su restauración, estaban almacenados en una dependencia del claustro alto del Monasterio.