Birigay | Retablo de Santa Catalina de San Millán de La Cogolla

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INTERVENCIONES

Retablo de Santa Catalina de San Millán de La Cogolla


Categoría

ESCULTURA

Tipología

Pintura mural

Localización

Monasterio de San Millán de la Cogolla
San Millán de la Cogolla, La Rioja

Época

S. XVI, hacia 1.550

Estilo

Renacentista

Autoría

¿Juan de Goyaz y Andrés de Araoz?

Medidas

195 x 294 cm.

Promotor / Cliente / Patrocinador

Monasterio de San Millán/Asociación de Amigos del Monasterio de San Millán

Año de restauración

2008

Retablos en piedra policromada de idéntica morfología: De un cuerpo con tres calles con pilastras corintias, frontón triangular, encadenados de casetones y grutescos, con relieves de San Ildefonso y los Santos Juanes el de San Ildefonso, y de Santa Catalina, Santa Lucía y otro santo, el de Santa Catalina.

Ambos retablos presentaban un estado de conservación similar.  En origen debieron de estar colocados en la Iglesia del monasterio, sin embargo fueron trasladados a esta nueva ubicación del claustro alto en una fecha que desconocemos. Gran parte de los deterioros que se observaban en los dos retablos seguramente se produjeron en este traslado ya que fue realizado por piezas independientes. Así hemos encontrado unas juntas de unión encementadas entre los relieves, cornisas y demás elementos compositivos. Al ser la piedra un material duro pero frágil cualquier golpe pudo fragmentar la pilastra derecha del retablo de Santa Catalina, la mano de la Santa o el báculo de San Ildefonso. Otras lagunas de soporte de menor envergadura son las producidas en las cornisas y molduras.

También hemos encontrado bastantes zonas de morteros nuevos que desvirtuaban la forma original.

La  policromía se encuentra bastante deteriorada debido a la incidencia de la luz (pérdida de intensidad de color) y las condiciones higrométricas que soportan (lagunas y pérdidas de policromía.  Se percibe a simple vista cómo, dentro de un mismo retablo, la intensidad de color varía dependiendo de si la zona recibe mayor o menor intensidad lumínica a lo largo del día.

Aunque la analítica de pigmentos realizada aclara la originalidad de la policromía, existen repolicromías aplicadas en el momento de la adecuación de los retablos tras su traslado; hay que tener en cuenta que los colores empleados son muy comunes y sencillos y salvo en el azul de la túnica de Santa Catalina apenas estas repolicromías han variado el aspecto del original.

El retablo de Santa Catalina se encuentra embutido en las paredes del arco de la hornacina que lo alberga y presenta unas pilastras totalmente fragmentadas atrapadas en el yeso de la pared.

Especialmente en el retablo de San Ildefonso, los evangelistas que se encuentran en el ático fueron prácticamente empotrados en el muro perdiendo gran parte del volumen.

Se observan pequeños restos de pintura, yeso y excrementos de aves.