Birigay | Gran lienzo de los Abades. Monasterio de San Millán de La Cogolla

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INTERVENCIONES

Gran lienzo de los Abades. Monasterio de San Millán de La Cogolla


Categoría

Pintura

Tipología

Grandes lienzos

Localización

Monasterio de San Millán de la Cogolla
San Millán de la Cogolla, La Rioja

Época

1653-1656

Autoría

Fray Juan Ricci

Medidas

288 x 232 cm

Promotor / Cliente / Patrocinador

Monasterio de San Millán

Año de restauración

2005

El gran cuadro de fray Juan Rizzi se incluye en un inventario de los bienes del monasterio realizado en 1869 con motivo de la marcha de los franciscanos, con el título de ÁRBOL GENEALOGICO BENEDICTINO,  al que Jovellanos dedicó una carta dirigida a Ceán en la que le habla de este monumental lienzo (232,5 x 288 es lo que hoy se conserva pero era mucho más grande)

En la citada carta  Jovellanos informa a Cean Bermúdez sobre cierto cuadro “… es de Rizi, y de un mérito superior por la infinita muchedumbre de cabezas, tan expresivas, variadas y bien entendidas. Es de inmenso tamaño y está en el descanso de la escalera principal del Monasterio de San Millán de Yuso”

En 1878, entre los primeros padres Agustinos Recoletos en llegar al Monasterio de San Millán, que se encontraba abandonado tras la expulsión de los benedictinos, se encontraba el Padre Enrique Pérez quien se expresa del siguiente modo: “Cuando en 1878 se estableció la orden de Agustinos en San Millán de la Cogolla fui uno de los primeros sacerdotes que fueron a la fundación y recuerdo bien que el cuadro no era ya más que una criba llena de jirones y agujeros abierto por los pájaros que allí hacían sus nidos, y principalmente, por los chicos del pueblo que, ya por cazar pájaros, ya por natural instinto de destrucción, se divertían en tirar piedras al cuadro: así entre pájaros y chicos pusieron el cuadro hecho una verdadera lástima. Esto sucedió durante muchos años en que el monasterio estuvo abandonado, poco menos desde el año 1835 en que fueron expulsados los monjes Benedictinos, hasta 1878 en que se establecieron en él los Agustinos Recoletos, con excepción de un año o poco más que lo ocuparon los Franciscanos. En tal estado el cuadro era ya una mancha en la escalera y en las obras de restauración y limpieza que se hicieron para el Capítulo General en 1908, se quitó de donde estaba haciendo tan triste figura: la tela estaba totalmente destrozada y el bastidor (marco no tenía) completamente apolillado, no servía ni para el fuego. No había razón ni motivo para restauración imposible, como se hizo con otros muchos cuadros”.

Dice también el P. Avellaneda hacia 1930 que el cuadro de los abades estuvo recogido durante mucho tiempo en uno de los salones del Noviciado antiguo y que él mismo lo enseñó con mucho trabajo a un “chiflado del arte” Y le dijo que se necesitaban cinco mil pesetas para arreglarlo y no sería buen pintor quien se atreviera a poner en él sus manos…”

A este cuadro, obra maestra de Rizzi según Tormo, se le perdió la pista y al parecer ha permanecido guardado hasta el momento en que el P. Juan Angel, lo descubrió enrollado en un palo, y me lo enseñó para ver si podíamos encontrar alguna solución para recuperarlo y en todo caso conservar  y restaurar los fragmentos que se pudiesen para tener una digna constancia material, por pequeña que ésta fuese.

Y  es de agradecer a la comunidad de agustinos cómo han recogido el testigo del legado artístico del monasterio que con gran esfuerzo y sensibilidad van  recuperando, y que gracias a este decidida valentía y sentido de la responsabilidad van incrementando la  magnífica calidad del patrimonio histórico-artístico riojano del que todos nosotros podemos sentirnos orgullosos y  del que también podrán disfrutar futuras generaciones.